Calle y votos, las últimas cartas de la oposición

Si bien las marchas en las provincias no tuvieron la dimensión de la del primero de septiembre, dejaron claro que no solo en Caracas hay inconformidad con el Gobierno de Maduro. FOTO REUTERS

Si bien las marchas en las provincias no tuvieron la dimensión de la del primero de septiembre, dejaron claro que no solo en Caracas hay inconformidad con el Gobierno de Maduro. FOTO REUTERS

La oposición venezolana volvió ayer a las calles para reclamar un calendario y la pronta realización del referendo revocatorio contra el mandato del presidente Nicolás Maduro.

Esta vez, ciudadanos y partidos contrarios al Gobierno marcharon en los 23 estados del país frente a las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE), que estuvieron fuertemente custodiadas por cuerpos de seguridad desde la madrugada.

Con cacerolas, banderas y arengas como “y va caer y va a caer, este gobierno va a caer”, los opositores se movilizaron en las provincias, mientras en la capital, Caracas, cientos de empleados públicos y seguidores del chavismo marcharon con camisetas rojas para respaldar a Maduro.

Aunque en la mañana del miércoles las protestas iniciaron en orden, la oposición denunció en sus redes sociales que algunas sedes del CNE estaban rodeadas, además de dispositivos policiales, de “grupos paramilitares maduristas, mal llamados colectivos, que ejercen violencia ilegal y que intentaron impedir el paso a los manifestantes”, de acuerdo con el secretario ejecutivo de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba.

Además, Lilian Tintori, esposa del encarcelado líder Leopoldo López, junto a un grupo de mujeres, fue desalojada “a la fuerza, de forma agresiva, a empujones y manotazos” por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), cuando se sumaba a la protesta en la sede del CNE de Caracas.

El camino no es claro

Si bien la marcha del primero de septiembre en Caracas, que superó el millón de manifestantes, dejó en evidencia la fuerza popular de la oposición, hasta ahora, sin fecha para el referendo, no da señas de haber tenido un efecto sobre las decisiones que debería tomar la autoridad electoral venezolana, controlada en buena parte por el oficialismo.

No obstante, Juan Andrés Mejía, diputado venezolano de oposición, dice que hay expectativa por un anuncio la próxima semana, en el que se establezca con claridad las fechas, condiciones y detalles logísticos para el referendo revocatorio.

“En función de eso va a girar la agenda de la oposición”, advierte el líder, para quien habrá dos escenarios posibles, dependiendo de la respuesta del CNE: “O nos movilizamos para pedir una nueva fecha para el referendo, o nos movilizamos para invitar al voto, pero nos movilizamos”.

Y es que según Mejía, no es posible calcular la decisión de la autoridad electoral de su país. “Es posible que no dé a conocer nada, o que lo haga a medias o que definitivamente posponga este derecho constitucional para el 2017 o que lo permita en 2016, pero con condiciones electorales que hagan imposible alcanzar la meta de votos”, expresa.

Si bien por ahora no es claro el actuar del chavismo y de la oposición respecto al referendo, para el diputado, “por lo menos, las marchas han dejado claro que la mayoría de venezolanos están dispuestos a protestar, a alzar su voz, si el CNE no cumple con su deber constitucional”.

La idea la comparte Nelly Arenas, del área de Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela. “Con los regímenes autoritarios de vocación totalitaria todo se vuelve impredecible. Sin embargo, esto no quiere decir que nos quedemos de brazos cruzados. La única carta que tiene la oposición es jugar a la democracia”, manifiesta la académica.

Por eso, continúa, si el Gobierno de Maduro “se hace de oídos sordos y radicaliza sus posturas en respuesta a las marchas pacíficas, son ellos los que terminan perdiendo”, porque estarían negando un derecho con un adversario que eligió la vía constitucional como arma “y quedarían ante la comunidad internacional como unos golpistas”.

De otra forma, si Maduro da vía al referendo (una opción sobre la que hay pocas esperanzas entre los académicos venezolanos), de igual forma tendría las de perder. Para Luis Vicente León, presidente de Datanálisis en Venezuela, la escasez de bienes regulables y la represión le quitaron toda la popularidad y le harían imposible ganarle a la oposición en esta lucha.

“Hasta que el Gobierno no haga una modificación profunda y un rescate al mercado privado, y a su vez establezca convenios internacionales para créditos, es muy poco probable que nuestros problemas se resuelvan y que él pueda quedarse como presidente”, analiza León, aunque considera que “Maduro no permitirá irse a un referendo”.

Extraído del Colombiano

 

Share This Post On

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *